E  N  T  R  E  V  I  S  T  A  S  

 


Texto
Joseba Lopezortega

Foto
José Simal
  Juan Cueto
Escritor y ex-director de Canal Plus

"Negroponte me irrita"

(1996) Director General de Canal Plus España desde su fundación hasta hace pocos meses, ha cambiado las ventanas de su despacho en el Edificio Torre Picasso de Madrid, que no podían abrirse, por una casa de ventanas y puertas abiertas de par en par en Somió, muy cerca de Gijón. Allí escribe y juega con su magnífico perro, en un jardín dominado por una antena parabólica sustentada en un barril de sidra. Toda la casa es una constante superposición de épocas y culturas: ordenadores, redes, televisores y, por supuesto, cientos de libros. Ha dejado la corbata para ponerse, de nuevo, el mundo del pensamiento por montera.

En agosto dirige un curso que se llama "Escribiendo para el cine" en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Trabaja actualmente en la primera enciclopedia redactada y creada en España, que se ofrecerá en CD y on line. Escribe dos libros: un ensayo titulado "Cuando Madrid hizo pop" y otro sobre la espiritualidad herética española, desde Prisciliano hasta la actualidad. También asesora en proyectos de televisión por cable.


El entusiasmo ante el futuro de las redes de información, en términos tecnológicos, es generalizado...

El futuro siempre traiciona la idea que tenemos del futuro. Este no será ni lineal ni dual, no se planteará en términos de sustitución de una cosa por otra. Se habla de bites o átomos, de papel o pantalla, pero todas las innovaciones tecnológicas, desde que el libro como códex sustituyó al rollo, luego la imprenta, el teléfono, el televisor, todas ellas han integrado las técnicas anteriores y han coexistido con ellas. MacLuhan instituyó un mito cuando dijo que la cultura funcionó de una manera hasta que se inventó la imprenta y luego de otra. Pues no: desde la invención de la imprenta hasta el siglo XVIII coexistieron los dos formatos, el libro escrito a mano y el libro impreso.

¿No sustituirá por tanto el ordenador al televisor, tal como algunos auguran?

Las cosas no son lineales y ahora ocurre lo mismo: las dos pantallas actuales del hogar, la televisión y el ordenador, van a seguir coexistiendo. Se puede afirmar que el futuro será bastardo y no lineal, que nunca será puro como pretende Negroponte, cuando dice en un libro que los libros desaparecerán, que desaparecerá el papel. Yo no lo creo: coexistirán. Hay que colocar los entusiasmos tecnológicos en contextos más amplios, que eviten los megaerrores del tipo: "ahora llega tal cultura y desaparecen las anteriores". Creo en todo caso que el futuro será muy abierto, porque los ordenadores introducen en el hogar un mundo global, pero en todo esto el lenguaje sigue siendo fundamental. Internet por ejemplo es sobre todo texto, y le diré que cuando me interesa un texto de Internet, lo imprimo. Me parece más cómodo leer sobre papel. Eso sí, ojalá se acabe el papel represivo, el típico en nuestro país de "original y tres copias", el papel de la burocracia.

Eso nos remite a una cuestión crucial: qué transportarán las redes...

En realidad, la gran batalla que está conociendo el mundo entero no es por la tecnología, es por los contenidos. El dueño de los derechos será el dueño de los nuevos medios de comunicación.

Hay un mundo futuro que dibujan personalidades como Negroponte, donde el átomo ha dejado de existir, ¿cree usted en ese mundo? Lo digo porque esta mesa tiene muchos papeles y además están pisados con un ladrillo.

Sí, un ladrillo dedicado a Negroponte (risas). Bien, Negroponte me irrita intelectualmente, pero es un fenómeno como comunicador: pinta un futuro idílico y así amplía la importancia de las cosas y todos las vemos más claro. Cuando habla con metáforas, por ejemplo de los "sin hogar" digitales, está aplicando a lo digital todo lo que se aplica a otros ámbitos. Yo no creo en esa linealidad: no existe ni en la vida real ni en la ciencia. La ciencia no es lineal ni pura, es caótica y desordenada. Negroponte ilustra una nueva tecnología que tiene una ventaja sobre todas las demás: es verdaderamente global. Pero fue MacLuhan, no Negroponte, el que lo profetizó. Lo que ha hecho Negroponte es quitarle a la tecnología digital cualquier competencia y mostrarla virginalmente: el Gran Paradigma. Intelectualmente es una basura, pero publicitariamente tiene gracia y produce negocio. Pero nadie, ni siquiera Negroponte, vive la red de la manera que él cuenta en sus escritos. Nadie. Es más, en las redes se comienzan a reproducir los hábitos menos telemáticos de los usuarios: no puedo olvidar que uno de los grandes negocios de la red es la venta de vinos. La red es un enorme kiosko donde comprar.

Pero eso tiene algunas desventajas. Se puede adquirir pornografía en un vídeo club, un kiosko, un sex shop o un vídeo banco en total anonimato. Sin embargo, al hacerlo en la red puedes quedar automáticamente registrado. Esto plantea el problema de la privacidad.

Mi defensa de la vida privada es total. Internet me parece demasiado expuesto, mientras que en otras actividades estoy seguro de mi privacidad. A veces husmeo en un BBS y luego me encuentro con que me dicen "ah, ya hemos visto que has entrado... " Eso no me gusta nada. Incluso cuando hojeo publicaciones en una librería soy impune. No poder serlo me irrita bastante. Recibo actualmente ciento cincuenta canales de televisión con total impunidad. Puedo saltarme barreras tranquilamente, en cambio la red me pregunta demasiadas cosas. Ni siquiera me gusta que me cuantifiquen. Pienso en todo caso que, con el paso del tiempo, la red será menos controladora de lo que es.

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"la gran batalla que está conociendo el mundo entero no es por la tecnología, es por los contenidos"
 

 
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