E  N  T  R  E  V  I  S  T  A  S  

 


Autor
entrevista:

Javier Echeverría y Andoni Alonso
  Nicholas Negroponte
Gurú del futuro digital

"Ser analfabeto digital es peor que ser analfabeto"

(1996) Nicholas Negroponte tiene un problema: ha llegado a lo más alto y ha sido internacionalmente reconocido como el gran gurú del futuro digital. Por lo tanto, tiene poco que ganar y siempre se encuentra en la tesitura de perder su status de privilegio. Acusado en ocasiones de excesivo optimismo, de vender un mundo que no existe, de simplificar para su utopía situaciones complejas, Negroponte es, pese a quien pese, un pensador original y de ágiles reflejos involucrado en el mundo de los ordenadores desde la década de los sesenta. Cualquiera de los lectores de "Mundo Digital", su best-seller traducido a más de treinta idiomas, o de su columna mensual en "Wired", sabe de su capacidad de fascinación.

Fundador y alma máter del prestigioso Media Lab del Massachussets Institute of Technology en 1985, Negroponte cuenta con información de primera mano sobre el futuro tecnológico. En todo caso, el profeta del mundo digital no olvida que, por ejemplo, en el Tercer Mundo hay otras prioridades. "Los bits no se pueden comer, uno no puede vestirse con ellos o usarlos como refugio", afirma.


En su opinión ¿Cuál es la mejor manera para resolver los problemas de las ciudades reales al mismo tiempo que se construyen las digitales? Como arquitecto y experto en tecnología, ¿Puede sugerir una manera en la que la ciudad digital pueda ayudar a la real?

Mi época de arquitecto se remonta a los años sesenta, por lo que no diría que soy un experto acerca de las ciudades reales. Lo que puedo decir es que el mundo digital será más importante para los jóvenes y la educación, lo cual debería tener un impacto positivo en las ciudades. Quizás, más importante que ayudar a las ciudades reales tal como las conocemos es darse cuenta de cómo cambiarán su papel, convirtiéndose más en elementos socializadores y decreciendo como espacio económico de negocios. Tal como se organizan los negocios, cada vez menos cerrados jerárquicamente , la ciudad sólo tendrá significado como un lugar para el intercambio humano, para el arte y el entretenimiento.

Usted coloca en oposición radical los átomos y los bits. Sin embargo, los bits, normalmente se definen como átomos de información. ¿No está defendiendo, en última instancia, un radical atomismo informacional? ¿No cree que lo más importante es la interacción a distancia entre los seres humanos por encima de la digitalización?

Las telecomunicaciones son realmente importantes. La interacción es la base de la telefonía, la video-conferencia, y las futuras proyecciones holográficas, las cuales le colocarán a uno en la sala de estar de otra persona. Pero la diferencia entre los átomos y los bits es mayor. El negocio de bits está evolucionando, es aquél en el que la gente hace bits o añade valor a los bits existentes. Bajo esas condiciones, la naturaleza de cómo hacer negocios cambia. Se encuentra, por primera vez en la historia, el concepto de una industria casera global (anteriormente sólo existían multinacionales, sólo compañías realmente grandes) Una pequeña compañía multinacional es ahora novedosa y posible gracias al nuevo tipo de producto, un producto que no tiene peso, tamaño, color o masa, y que puede viajar a la velocidad de la luz.

Hasta ahora, los actales dispositivos multimedia están basados en sistemas audiovisuales y, por esta razón, se dirigen sólo a dos de nuestros sentidos. ¿Qué sabe sobre la situación de las investigaciones acerca de otros sentidos como el tacto o el olor? ¿Es posible un mundo o cultura digitales que no impliquen los demás sentidos?

El elemento audiovisual es generalmente de una dirección -del computador a usted-. No puede recorrer el sentido contrario; no le puede ver u oir. Por lo tanto, los primeros pasos serían una buena visión y audición (incluyendo el reconocimiento de voz). Los pasos siguientes serían el tacto y la retroalimentación de fuerza, dos sentidos sobre los cuales respondemos muy poco en las comunicaciones con el ordenador. El último sería el olor. ¿Sabe por qué? No porque sea difícil de realizar, sino porque es díficil librarse de ellos.

En sus propias palabras, existen personas sin hogar digital, pero también existen los sin hogar en el Tercer Mundo. ¿Puede la cultura digital ayudar a los sin hogar digitales a adquirir una casa real? ¿Puede esta cultura (digital) mejorar sus condiciones de vida?

Esta la pregunta más habitual de las que se me hacen. Lo considero, y mi respuesta, no ha de sorprender, va a ser optimista. El Tercer Mundo tiene dos ventajas. La primera es que esos países tienen una infraestructura de telecomunicaciones muy pequeña y lo que funciona en la actualidad es la fibra óptica, la conexión sin cable y lo digital- no tienen la carga de historia de telecomunicaciones de los países desarrollados. La otra es su población, que tiende a ser joven, a menudo con el 50% de la población por debajo de los veinte años -gente que se desenvuelve como pez en el agua cuando accede a los computadores. Pero se necesita apoyo, recuérdese que éstos son bits, no átomos. Los bits no se pueden comer, no puede uno vestirse con ellos o usarlos como refugio.

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"Una pequeña compañía multinacional es ahora novedosa y posible gracias a los bits"
 

 
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